Saber qué quiero es una de las cuestiones básicas para preparar la propia felicidad. Esta pregunta se refiere, no sólo al sentido de la vida, sino a QUÉ quiero en lo cotidiano. Para poder tomar decisiones, elegir y actuar, de acuerdo a mí mismo.

La terapia nos propone un acto de valor, el valor de plantearnos la pregunta de qué queremos hacer con nuestra vida, y de asumir la responsabilidad que eso supone. Dejar de evitar el bulto, de marear la perdiz, de repetir frases hechas y adentrarnos en un camino de verdadero compromiso con nosotros mismos, y poder asumir compromisos reales y realistas.

 

¿Por dónde empezar?

Empecemos por la verdad por atrevernos a verla, a nombrarla para nosotros mismos, a comprender nuestras razones, más allá de lo que se espera de nosotros. Tomar conciencia y respetarnos, a pesar de que lo que veamos, cuando miremos hacia adentro, no acabe de ser de nuestro agrado.  Reconocer las respuestas auténticas, de las respuestas automáticas del carácter o introyectadas (mandatos incorporados del entorno familiar o social).

¿Cómo reconozco una respuesta auténtica, de un mandato, una obediencia o una autoexigencia? Cada respuesta que demos va a ir acompañada de un sentir determinado (miedo, ilusión, alegría, enfado), de sensaciones físicas (vértigo, vitalidad, presión), y de ideas o imágenes que se despiertan.

Prestar atención a nuestro propio sentir, reconocer las emociones y tener un poco de sentido común, nos ayudará a poder distinguir entre aquello que es sano y nos aporta vitalidad, de aquello que es pura neura u obediencia automática y nos deja agotados y secos.

 

Terapia gestalt: Presencia, conciencia y responsabilidad.

En éste proceso personal resulta de ayuda la experiencia de un psicólogo que haya hecho un camino interno similar.  Una práctica basada en la propia vivencia como es la terapia Gestalt, para orientar a otras personas en su propio recorrido y ayudar a:

1.- Sentir el momento presente, estar en el “aquí y ahora” de la existencia, porque vivir transportándome al pasado o al futuro, me evita contactar con el presente. Y en el presente es dónde puedo notar cómo estoy, y lo que me va bien.  A esto lo llamaremos: presencia.

2.- Tomar conciencia de las necesidades auténticas, del sentir, de mi forma de actuar y relacionarme conmigo mismo y con los otros.  A esto lo llamaremos: conciencia.

3.- Decidir cómo asumir la propia responsabilidad. Descubrir y actuar, de manera hacerme responsable en mi propia vida. A esto lo llamaremos: responsabilidad.

Así poco a poco logro una felicidad que no dependa únicamente de los logros externos, sino que tiene que ver con la satisfacción que encuentro en mi mismo.

¿Qué gran beneficio obtengo con una terapia de autoconocimiento?

Si elegimos este camino nos encontraremos, entre otras cosas, con un proceso de autoconocimiento y transformación del propio carácter, que incluye:

• Tomar conciencia de las propias creencias y pensamientos, las emociones y su correlato corporal (sensaciones físicas) y las acciones.

• Aprender a aprender sobre nosotros mismos y atendernos en nuestras necesidades auténticas.

• Mejorar la relaciones con quienes nos rodean, por el principio básico de mejorar nuestra relación con nosotros mismos.

 

 

Si lo necesitas estamos a tu disposición en:

maritafg@copc.cat

93 501 93 93 / 601 061 979

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4 Comments

  • Ezequiel dice:

    Hola
    Me yamo Ezequiel Crespin
    Quisiera solucionar mi problema de autoestima y de enojo,y estoy siendo dializado los martes,jueves y sabados ;yo te agrege como amiga en el facebook.Saludos

    • Hola Ezquiel, perdona que se me había mezclado tu mensaje, con spam y por eso no te respondí antes. Si quieres puedes escribirme a mi mail personal a ver cómo te puedo ayudar con lo que me cuentas (maritafg@copc.cat). Espero que las cosas de salud mejoren y también los ánimos! Te deseo mucha suerte. Un abrazo!

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