El teatro como oportunidad

Teatro para superar la vergüenza

By 15 noviembre, 2012 No Comments

Distintas disciplinas utilizan el teatro como un medio terapéutico o de crecimiento personal, entre ellos: la Terapia Gestalt, el Psicodrama, la Dramaterapia y el Arteterapia, con el fin de aventurarse en lo humano y asistir a la expresión, la imaginación, los sueños, los conflictos, la magia. Cuando Jacobo Levi Moreno en los años 20 propone el Psicodrama como teatro de la verdad personal, comienza éste amplio campo de integración del teatro en el campo de la terapia. Fritz Perls, el creador dela Terapia Gestalt, aprendió teatro en su juventud y trabajó durante años con actores y bailarines del teatro de vanguardia, su práctica terapéutica estuvo siempre entrelazada con el arte.

En nuestro recorrido personal nos ocupamos de buscar la forma de acercar el teatro, el crecimiento personal y la terapia, apreciando el valor del teatro en nuestra vida y como recurso para acompañar a otros en sus procesos personales. Cómo docentes de teatro observamos que la mayoría de las personas que asisten a los talleres no tienen gran interés en convertirse en actores y actrices profesionales, sino que buscan alguna otra cosa, algo más unido al sí mismo que a las luces del escenario.

En la experiencia con el teatro podemos reconocernos de manera diferente. Casi como un juego conseguimos tomar distancia de nuestro mundo, a veces cerrado y difícil, para explorar el territorio de otros personajes prácticamente desconocidos. El teatro nos empuja a desbaratar la vergüenza, el miedo y las diferentes formas con las que nos limitamos y escondemos. Además nos seduce con el reto de hacer algo diferente, de correr riesgos, de traspasar los aspectos íntimos que nos inquietan y nos confinan en nuestro claustro. El buen teatro requiere traspasar el propio melodrama, para entrar en el gran drama escénico, en la comedia, en la farsa, en la sátira y la tragedia más profunda, en el misterio de lo sagrado y en la simpleza de lo cotidiano. En definitiva en el gran repertorio de posibilidades que representa el teatro y que durante milenios acompaña a los hombres por la vida. La terapia, por otro lado, nos ayuda a calmar el alma, a distinguir el dolor inevitable del sufrimiento innecesario, a recuperar el aliento y la vitalidad del cuerpo que se arriesga a moverse y seguir vivo. Tanto el teatro como la terapia nos animan a sobrepasar el miedo escénico para aventurarnos a salir delante del público, delante de otros, y sobretodo delante de nuestra propia existencia.

Del libro “El teatro como Oportunidad”.

Autoras Mª Laura Fernández e Isabel Montero

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