Terapia pareja

Aceptar las diferencias en pareja

By 3 abril, 2014 No Comments

Pocas ocasiones en la vida se nos presentan que ofrezcan un reto mayor a nuestras aptitudes y actitudes que el enamorarnos y desarrollar una buena relación. Ponemos en juego nuestro yo más íntimo, el más protegido de la mirada externa y deseamos alcanzar ése otro yo, también escondido, que intuimos en el otro. Lograrlo, y que nada se rompa en el intento parece un imposible.

 

Llegamos a la relación con lo que somos, ése manojo de virtudes y defectos, de sabidurías e ignorancias, de arrojos y miedos, de historia y de presente. Las caras y cruces que nos hacen a todos y cada uno de nosotros excepcionales y únicos. Queremos compartirnos y que se nos comparta, descubrir y disfrutar de las diferencias. Al principio simplemente ocurre, las diferencias nos resultan atractivas, admiramos las ideas y las acciones que no son como las nuestras.

 

Conforme pasa el tiempo seguimos recopilando las experiencias y nos vamos conociendo. Ocurre que, superado el período de fascinación que es el enamoramiento, las diferencias que tanto nos atraían pueden tornarse en desacuerdos que pueden parecer irreconciliables. Tenemos que hacer un esfuerzo por escuchar y comunicar con claridad, por volver a sintonizar, la pareja sana no es aquella que no tiene conflictos, sino aquella que aprende a resolverlos.

 

Identificamos algunos puntos claves para llevar a cabo un buen proceso para afrontar los conflictos de pareja:

 

  • Poner en claro cuáles son nuestros deseos: por desgracia a veces exigimos a los demás un nivel de comprensión sobre nuestros problemas que ni nosotros mismos tenemos. Pararnos y asumir lo propio, es una buena opción. Al poner en claro qué es lo que deseamos, qué nos está impidiendo verdaderamente lograrlo, y qué tiene que ver nuestra pareja al respecto, podemos darnos cuenta de que estamos externalizando un problema que requiere ser resuelto, al menos parcialmente, por nosotros mismos.
  • Comunicarnos con conciencia: la buena comunicación es aquella en la que se expresa lo que se siente, lo que se piensa y lo que se necesita, con franqueza y honestidad, cuando uno mismo, se tomó el trabajo previo de saber más de sí mismo. Entonces hablo desde mí y sin culpar al otro y puedo hacerlo de forma directa, sin abrumar al interlocutor, evitando formas hirientes. La asertividad se entrena, y no hay mejor principio que la toma de conciencia sobre nosotros mismos, detectando los puntos débiles de nuestra comunicación, cómo la pasividad o la agresividad para hacer pasos en una nueva dirección que será saludable para nosotros mismos y para la relación.
  • Mantener el equilibrio entre las semejanzas y las diferencias: las semejanzas consolidan la unidad de la pareja mientras que las diferencias la enriquecen, motivándonos a seguir conociendo al otro y a nosotros mismos, evolucionando juntos. Tanto las semejanzas como las diferencias exigen a la pareja un elemento: tiempo. Tiempo enriquecedor compartido y tiempo enriquecedor sin el otro.

Una relación es  como una radio antigua, que debe de sintonizarse a mano para escuchar con nitidez al otro, eliminando los ruidos propios y ajenos que no nos dejan escuchar con claridad.
Las diferencias en una pareja son cómo otras muchas circunstancias de la vida que nos ofrecen una oportunidad de seguir creciendo, aprendiendo del otro, redescubriéndolo y descubriendo nuevos aspectos de nosotros mismos y que nos acercan al reto del amor incondicional, hacía nosotros mismo y hacia los que nos acompañan.

 

Y tú: ¿Qué opinas? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

 

 

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