Terapia familiar

Problemáticas familiares desde las constelaciones familiares

By 8 octubre, 2012 No Comments
Horizonte de libertad

Desde este enfoque de las constelaciones se pueden reconocer y solucionar relaciones familiares problemáticas. Dando una mirada sanadora, para que la vida se viva con plenitud, respetando un orden que facilita las relaciones, en vez de dificultarlas. Contamos con dos palabras claves: Sí y Gracias, dirigidas a nuestros padres en particular y, con mayúsculas, a la vida que nos toca vivir.

La idea principal de la que parten las constelaciones familiares es la de que los padres son los adecuados para sus hijos. Les dan la vida, que es el gran regalo que nos han dado a cada uno de nosotros y esto es lo más importante. Es cierto que muchas personas han tenido unos padres desalmados, agresivos  y violentos. Entonces, es bueno que los hijos se alejen para no sufrir agresiones, pero en su vivencia interna pueden llegar a aceptar su pasado y su destino doloroso, tal y como fue. Joan Garriga en su libro “¿Dónde están las monedas?” lo explica de una manera clara y sencilla: “tomar las monedas que nos dan los padres, significa tomarlo todo, todo tal y como es, tal y como fue, sin añadir ni quitar nada; incluyendo lo dulce y lo cruel, lo ligero y lo pesado TODO. También los abusos, hechos brutales, lo que nos hirió en nuestra inocencia. Decir SI a todo lo que nos llega de ellos. Si decimos no a las monedas, es como si cerrásemos los ojos y el corazón y nos inventamos un mundo soportable que nos permita seguir adelante”.

Hay personas que no quieren parecerse a sus padres y los rechazan con toda su alma. Critican lo que hicieron o dejaron de hacer, nombran todas las cosas en que fallaron, que hicieron mal. Incluso los ven como la causa de todos sus problemas actuales. Son personas que están en la queja constante, se colocan en la posición de niños enfadados. Y lo que he observado repetidamente en mi experiencia como terapeuta es que se tiende a repetir lo que negamos. Es decir, que estas personas se acaban comportando igual que lo hicieron sus padres, o los padres de sus padres. Y claro, muchas veces es difícil verlo “en carne propia”, o no se quiere ver, hasta que no se hace un análisis profundo.

Inconscientemente, buscamos en otras personas queridas lo que no recibimos de nuestros padres; en una pareja, en los hijos, en amigos. Y es imposible que nos lo den, porque no les toca a ellos dárnoslo. Se acaban rompiendo relaciones de pareja o volviéndose insanas. Incluso se busca que los hijos cubran nuestras carencias y vacíos  infantiles, lo que les hace a ellos muy difícil independizarse.

¿Cómo se puede solucionar? Es algo muy fácil y muy difícil al mismo tiempo. Y es que lo que rechazamos nos encadena y lo que amamos nos hace libres. Nos ayudará, el abrazar en nuestro corazón a nuestros padres, aceptándolos tal y como son. Diciendo Sí también a la vida que nos tocó vivir, con los padres que nos tocaron, todo tal y como fue, porque no puede ser de otra manera.  Sartre decía: “No importa tanto lo que me han hecho, sino lo que yo hago con lo que me han hecho”. Es como si nuestra vida fuera un río con un gran caudal, con todo lo que trae de bueno y de malo. Si nos mantenemos en la queja es como quererlo contener o que vaya en otra dirección, pero al final, las aguas son más fuertes y acaban siguiendo su curso. Si seguimos ahí, queriendo que sea diferente, nos perdemos parte de la vida. Sin embargo, si aceptamos y decimos Sí, entonces  nuestra vida sigue su curso, con todo lo que queda por venir.

Si nuestros padres fueran diferentes o hubieran hecho diferente a como hicieron, ya no serían nuestros padres y ya no seríamos nosotros tampoco tal y como somos.  Ya que todas y cada una de las experiencias que tuvimos nos hacen como somos ahora, si cambiamos, aunque sólo sea una cosa ya no seríamos nosotros. Si los aceptamos a ellos, también nos aceptamos a nosotros mismos y ahí empezamos a ser libres. Y curiosamente, la vida empieza a fluir con más facilidad.

El enfoque sistémico nos enseña que, además de tener una identidad individual, formamos parte de un colectivo mayor. Todos estamos insertados en sistema común mayor: un Alma Familiar, como se denomina en Constelaciones Familiares. Nos señala  Joan Garriga esta alma tiene sus reglas, que si se cumplen nos traerá bienestar en la vida:

  • Que los padres sean padres y que den, principalmente, la vida. Y que los hijos sean hijos y tomen.
  •  Que los hijos no se inmiscuyan en los asuntos de los mayores.
  •  Que los hijos honren a sus padres, principalmente haciendo algo bueno con su vida y, por tanto, renunciando a las implicaciones trágicas con los que sufrieron antes. Deben abandonar la tendencia a repetir los destinos fatales presentes en todas las familias.

 

En el trabajo con constelaciones familiares el terapeuta va acompañando al cliente mientras la constelación va desarrollándose, y ayuda con frases sanadoras y movimientos para acercarse a una imagen de solución. Cuando se trabaja en consulta individual, sólo están presentes el terapeuta y el cliente. Es una forma útil para personas que no se sienten cómodas en el grupo, o no tienen el tiempo disponible para asistir a un taller y se pueden realizar con diferentes materiales: muñecos, plantillas, papeles, visualizaciones, que ayudan a trasladar la imagen interna del paciente sobre su sistema al exterior. Muchos psicólogos utilizamos el  trabajo con constelaciones en terapia individual  ya que nos ayuda a mostrar dinámicas ocultas que están afectando al cliente y/o a su familia. Haciendo visible lo invisible nos ayuda a ordenar lo que en ese sistema particular esta desordenado y lograr un mayor bienestar en el sistema.

 

Por Esther Luis

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