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Irse de vacaciones con amigos es un sueño hecho realidad. Todo indica que pasaremos de tener que acatar normas familiares a hacer lo que nos plazca en medio de un contexto seguro y amigable. Pero pensemos que si todos nos dedicamos a hacer lo que nos place, puede generarse un sentimiento de hostilidad.
Para que volváis de esas soñadas vacaciones con el mismo entusiasmo que os vio partir, nuestro es bueno tener en cuenta una serie de cuestines para mantener el buen clima entre amigos.

Razones por las que ir de vacaciones con amigos puede ser un desafío

Creemos que los conocemos, pero lo cierto es que solo hemos estado en contacto con su mejor parte. Y ¿sabes qué es lo que puede sorprenderte? Que tal vez, tampoco te conoces a ti mismo en esas situaciones. Las sorpresas pueden llegar de ambos lados: de ellos y de ti mismo o misma. Veamos qué es lo que convierte a las vacaciones entre amigos en un desafío:

blankRoles indefinidos: Cuando estamos con los nuestros, con las familia solemos tener un rol prestablecido de forma implícita. Alguien es quien se encarga de las decisiones, otro de ejecutarlas y así sucesivamente. Esto es parte de la cultura familiar. Sin embargo, cuando el grupo en el que nos encontramos cambia, todo lo demás también lo hace y eso nos lleva a sentirnos perdidos.
Gustos diferentes: varias personas en un mismo ambiente y con gustos dispares es una combinación desafiante por sí misma. La terapia Gestalt, siempre comprometida con el bienestar humano en todas sus facetas, propone un ejercicio de conciencia y responsabilidad para evitar esta clase de confrontaciones. Proponer, escuchar, abrir la mente, probar cosas nuevas y saber decir que no, son bastiones para una convivencia armoniosa entre amigos que comparten sus vacaciones.
No todos cooperan de la misma forma: esto es algo natural y nada tiene que ver con la mala predisposición. Cada uno de nosotros tiene una energía diferente y, lo que es muy importante tomar en cuenta, está acostumbrado a una exigencia diferente en su contexto vital. Por lo tanto, cuando veamos a una persona del grupo plácidamente tomando el sol mientras todos están abocados al mantenimiento de la higiene del lugar, sería conveniente asignarle amablemente una tarea para que coopere, sin ni un drama más.
Ritmos diferentes conviviendo bajo un mismo techo: aunque suene muy biológico, tenemos que tener en cuenta que no “tenemos” un cuerpo, sino que “somos” un cuerpo. Por lo tanto, somos biología caminante. Esto nos lleva a recordar que el ritmo circadiano de cada uno de nosotros es diferente al del otro. ¿En qué nos afecta tanta bioquímica si es que justamente estamos de vacaciones para distanciarnos de esa clase de lecciones? Es muy sencillo: nos afecta en que veremos a dos de nuestros amigos durmiendo plácidamente hasta las dos de la tarde, mientras que los demás ya están de regreso de la playa. Si utilizamos nuestra inteligencia emocional, nos daremos cuenta que son noctámbulos, diferentes. Es justamente aceptar las diferencias lo que nos propone la terapia Gestalt.

Como llevarnos bien con nuestros amigos en vacaciones

  • Definir roles: este es el punto de partida. Mientras uno es el encargado de hacer las reservas en restaurantes y comprar los boletos para los sitios turísticos que se llenan antes de abrir, otro se encargará de hacer la lista de compras y de que la alacena siempre esté abastecida. Un sistema así ayuda a organizarse y a focalizarse en la responsabilidad que cada uno tiene sin tener que pensar en mil cosas al mismo tiempo.
  • Poner el dinero sobre la mesa: no es necesario hacerlo de manera literal, pero sí que cada uno diga lo que tiene para gastar. No todos los bolsillos son iguales y puede ocurrir que alguien se quede sin dinero a mitad de las vacaciones por haberse visto “obligado” a seguir un ritmo de gastos que no podía sostener. Al saber con anticipación el límite de cada uno, pueden decidir si se adaptan al presupuesto menor o si hacen una colecta para cubrir a quienes no llegan a pagar todos los lujos y paseos.
  • Tareas rotativas: está muy bien dejar las tazas en el fregadero para que otra persona se encargue de lavarlas… siempre y cuando lo hagamos ya con la escoba en la mano para barrer todas las habitaciones. Lo bueno es que las tareas roten para que nadie se sienta que le ha tocado lo peor durante toda la estancia que duren las vacaciones.
  • No es necesario estar juntos todo el tiempo: está bien ir todos juntos, pero el tiempo a solas o las salidas en subgrupos son más que bienvenidos. Nadie debe ofenderse porque dos de las chicas se fueron juntas a la playa mientras los demás estaban jugando una partida de ajedrez. La libertad de acción debe ser la compañera de viaje a la que todos deben reservarle un asiento.

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