GestaltTerapia pareja

La dependencia emocional en la pareja

By 22 julio, 2014 2 Comments
Dependencia Emocional Pareja Terapia Psicólogos Barcelona

Imagen

 

Es difícil comprender algunas de las noticias, con las que nos encontramos más a menudo de lo que desearíamos, de personas que se relacionan con malos tratos físicos o psicológicos. Se trata de casos muy graves de dependencia emocional en la pareja, que suenan con fuerza.Pese a que no solemos encontrarnos con casos tan críticos, sí que solemos tratar con otro tipo de dependencia que también puede ser devastadora para las relaciones.

“Tener” una pareja no es lo mismo que “Vivir” una buena relación de pareja.

Cuando vivimos una relación desde la madurez y la salud, deseamos compartir nuestro complejo universo interior de ideas y emociones con el otro y acoger a su vez su propio mundo interno. A eso llamamos querer “vivir” una buena relación de pareja.

En el caso de las personas que sufren de dependencia emocional, muchas esperan convertirse en imprescindibles para su pareja, a pesar de su propia voluntad, de sus objetivos y abandonando su propia autonomía. La vida en común se convierte en una carrera contra uno mismo para recibir, al precio que sea, la atención y el afecto del otro, intentando llenar un vacío afectivo sin fin. Cuanto más ilimitadamente se entrega la persona dependiente, más lejos de sí misma se sitúa, más lejos de sentirse merecedora de amor y de consideración, permitiendo que cada vez se respeten menos sus deseos o intenciones. Se ofrece voluntariamente a subordinarse, necesitando para el propio funcionamiento la constante aprobación del otro. Se requiere del otro para cubrir las necesidades afectivas, que generalmente fueron descubiertas en el pasado, lo que genera relaciones asimétricas en la que ninguno se encuentra en un buen lugar.

Suele producirse una idealización de la pareja, que se encarna en el protector, el fuerte, y sin el cual no se podría seguir adelante. En este caso lo que se quiere es “tener” una pareja, sea como sea. Pese a la entrega y la sumisión al otro, se trata en realidad de una relación bastante egocéntrica, ya que todo el mundo emocional gira alrededor de la persona dependiente y de su necesidad de sentirse mejor, más amado, más significativo. De trasfondo se vislumbra el miedo a la propia libertad, siempre asociada a la responsabilidad de uno mismo sobre la propia existencia.

La persona puede llegar a abandonar la propia vida para estar a disposición de la pareja, aunque no sea lo que ésta desee. A veces es difícil darse cuenta del progresivo abandono que se produce de las propias amistades, actividades, placeres individuales, relaciones familiares y los objetivos personales.

Darse cuenta de que se está inmerso en una relación de dependencia, es muy difícil para cualquiera de las partes, y superarlo conlleva un reto que vale la pena afrontar. La dependencia emocional trae asociadas otras dificultades como la inseguridad, una autoestima baja, celos patológicos, temor al abandono o depresión.

El espacio de terapia, con especialista en este tema, resulta de gran ayuda para acompañarnos en éste complejo proceso y para sanar principalmente ésa parte de nosotros que ha desarrollado un apetito voraz por el afecto y la aprobación del otro. Para persistir en el sano y bello empeño de compartirnos con los demás y viceversa, enriqueciéndonos con las relaciones que establecemos y sobre todo, para transformar la necesidad de apoyo externo en autoapoyo.

Éstas son algunas consideraciones que nos debes perder de vista para el buen desarrollo de tu vida en pareja:

  • Genera, cultiva y mantén tu propio espacio: tus gustos, tus aficiones, aquello de lo que disfrutas.
  • Mantén tus pies en la tierra: nadie es completamente perfecto, ni totalmente imperfecto. Ni los demás, ni tú.
  • Expresa lo que piensas o lo que sientes: lo que opinas y lo que sientes es tu esencia más íntima. Quien no lo ame, no puede amarte. ¡Y eso te incluye a ti también!
  • Potencia tu autonomía: no delegues las decisiones importantes. Puede que sea un alivio de la presión de la responsabilidad, pero pierdes también determinación, libertad.

Si te cuidas, te valoras. Cuando conjugas tus necesidades con las de los demás, priorizándolas cuando sientes que corresponde, te dotas de valor y por tanto de autoestima. Verás que tienes muchas maneras de salir de la dependencia emocional, y vivir la vida en pareja con bienestar y satisfacción. Porque, en definitiva, y en palabras de Hugh Prather, “dónde hay ansiedad no puede haber amor”.

 

2 Comments

Leave a Reply