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El periodo vacacional es saludable y necesario para acabar con el estrés

By 15 agosto, 2018 No Comments

Las vacaciones estivales —o en cualquier otra estación, dicho sea de paso—son de los periodos más anhelados por las personas. Desde la elección de las fechas, la organización y preparación del viaje, si es que se va a alguna parte, o la visualización de aquello en lo que vamos a ocupar nuestro tiempo, todo contribuye a conectarnos con la alegría, energía e ilusión. Aunque la espera, a veces, pueda hacerse bastante larga.

Lo que está claro es que irse de vacaciones es bueno para la salud. En una sociedad donde el trabajo es la actividad donde pasamos más horas a lo largo del día, cuando podemos descansar de la misma y liberarnos del estrés, estamos también contribuyendo a mejorar nuestro bienestar. A la vuelta probablemente rendiremos de una manera más saludable.

Durante estas fechas de descanso, al desaparecer las tensiones propias de las prisas, de los plazos de entrega y de los madrugones es inevitable que se reduzca nuestra presión arterial, que nuestro estrés desaparezca—eso si sabemos desconectar, porque hay personas que son incapaces—, y que nuestro estado de ánimo mejore considerablemente. Además, dormimos mejor. ¿Quién no duerme mejor con el despertador desconectado, sabiendo que puede levantarse a las tantas o muy temprano, pero al ritmo natural que le dicte su organismo?

Pero, como decíamos, hay excepciones. Hay personas, llamémoslas adictas al trabajo, o en exceso responsables y preocupadas, que no saben  desconectar. Cuando se acercan periodos de vacaciones sufren más estrés todavía, se ponen nerviosas y no saben qué hacer con su tiempo libre. Porque todo ese tiempo lo ocupan a diario con tareas más o menos impuestas. A veces, sobre todo los autónomos o empresarios, no es que no quieran descansar, es que no lo hacen. Siempre hay llamadas urgentes, temas pendientes y asuntos sin resolver que interrumpen sin cesar esos momentos de relax. Y así no hay quien se beneficie de las bondades de las vacaciones.

No obstante, centrémonos en esas personas que de repente sienten un vacío cuando se acerca esa semana que deben cogerse sí  o se de libranza. No saben qué hacer durante ese tiempo, piensan solamente en el trabajo que se les va a acumular, o simplemente no saben con quién pasar esas fechas —su vida social es algo escasa—, o carecen de planes atractivos.

En el lado opuesto están las personas que tienen tantos compromisos familiares y amistosos, tantos planes, tantas citas programadas… que tampoco descansan, porque sus agendas vacacionales están casi tan llenas de eventos como las cotidianas. Es importante que puedan reservar también tiempo para la desconexión, el descanso y el autocuidado. También puede interesarte leer nuestro post Más allá del cansancio.

Y por último, después de esos días en los que por fin hemos disfrutado de lo que más nos gusta, sin seguir ritmos ni rutinas establecidos, haciendo lo que nos apetece y cuando nos apetece… resulta que hay que volver al día a día, y a veces para algunas personas resulta muy, muy duro.

Un consejo para que resulte más agradable la vuelta a la normalidad: ¿qué tal si hacemos un ejercicio de atención y nos hacemos conscientes de aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo? Si dejamos de hacer cosas que no nos aportan nada —como cuando estamos perdiendo demasiando tiempo en redes sociales, o trasnochando mucho, o comiendo cualquier cosa frente a la televisión—, tal vez si tratamos de cambiar esos hábitos que nos agotan innecesariamente, recuperamos tiempo para nosotros y el regreso a la vida cotidiana será más ameno, más saludable y menos estresante.

Nuestro gabinete de psicólogos en Barcelona puede ayudarte a redescubrir esa parcela olvidada de la vida la de fuera del trabajo, y a disfrutar de ese tiempo para ti mismo para crecer en otros aspectos de la vida.

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