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No quiero seguir anclado en el pasado

By 26 julio, 2018 No Comments

Muchas personas viven más en el pasado y en el futuro que en el presente. Se ilusionan con proyectos que están por llegar sin permitirse disfrutar el camino que lleva a conseguirlos, y abrazan recuerdos y sensaciones de un tiempo anterior que pueden parecerles, quizá idealizados, verdaderos paraísos de felicidad en comparación con lo que tienen en la actualidad.

Ya hemos hablado antes sobre el pasado, puede que alguna de estas entradas te resulten interesantes: Sanar el pasado para centrarse en el presenteEl peso de la culpaElaborar lo vividoRencor y perdón.

Apegarse demasiado a objetos, personas, experiencias pasadas… impide que podamos llenar nuestra vida actual con experiencias nuevas y que aprovechemos las oportunidades de disfrutar que nos ofrece la vida. Es como llevar una maleta: si ya está llena con las cosas que traemos de casa no podremos meter nada que obtengamos en nuestro viaje. Si dejamos hueco y prescindimos de algunas cosas menos importantes podremos aprovechar y traer algo nuevo de vuelta a casa.

Además, llevar mucho peso del pasado nos obliga a ir más despacio. Puede ser una carga que nos condiciona, nos hace menos libres, nos obliga a quedarnos quietos para gestionar toda esa información y no nos permite procesar la actual de manera espontánea y feliz. Si un ordenador está lleno de información va más despacio, ¿verdad? Eso mismo nos pasa a nosotros. A veces hay que formatear para dejar espacio para lo que realmente importa: el aquí y el ahora.

Es inevitable que, como en cualquier viaje —la vida no es otra cosa, al fin y al cabo— uno eche la vista atrás y vea lo que ha recorrido desde la nueva perspectiva. A veces sentimos nostalgia por lo vivido, otras veces orgullo, en ocasiones nos arrepentimos de algo y en otras nos felicitamos por algo que hemos hecho bien.

En el aire siempre queda la incertidumbre de la pregunta: “¿qué hubiera pasado si hubiera hecho esto otro?” Este tipo de dudas nos sobrecargan de culpa y de emociones que no siempre son positivas, pero sí innecesarias, ya que jamás podremos averiguar la respuesta. Aferrarnos al pasado sólo sirve para que el tiempo se lo lleve todo y lo convierta en polvo.

Atreverse a despedirse de lo que hay en esa maleta tan pesada que llevamos con nosotros implica dejar que pase el tiempo. Si no lo hacemos, el tiempo se detiene para nosotros. No hay nuevas oportunidades, ni horizontes interesantes a los que llegar. Tenemos la mirada puesta en el lugar opuesto, y eso no nos lleva a ninguna parte, porque es imposible caminar hacia esa dirección.

Para poder decir adiós tenemos que resolver esos asuntos pendientes para poder continuar caminando. Es un ciclo de contacto y retirada que consiste en identificar nuestra necesidad más imperiosa en cada momento, elegir cómo vamos a satisfacerla, y luego apartarse y abrirse a la posibilidad que surja una nueva necesidad digiriendo la experiencia que acabamos de vivir e incorporándola a nuestra vida de manera que nos permita crecer. Lo que no debemos hacer es estancarnos en ella.

Si queremos hacernos preguntas, que sean sobre el presente o sobre el futuro: ¿qué puedo hacer hoy para acercarme a mis deseos u objetivos? ¿Cómo puedo hacerlo? Podemos observar nuestro pasado para aprender de él, sin maldecirlo, sin quejarnos, sin rabia, sino como un lienzo en el que ya hemos escrito y trazado garabatos imborrables. Está ahí, nos sirve para colocarnos en una línea cronológica de crecimiento personal. Puesto que no podemos modificarlo, mirémoslo para no repetir aquello que no nos guste y para vivir experiencias similares a las que sí nos hicieron felices.

En nuestro gabinete de psicólogos, en Barcelona, podemos ayudarte a deshacerte de tu pesada carga y mostrarte que sí existe otra perspectiva desde la que mirar tu vida. Una que te permita seguir caminando en una dirección nueva y provechosa. Caminar ligero nos hace ir más tranquilos, llegar antes a nuestros objetivos y, por lo tanto, alcanzar antes un estado de felicidad interior que va más allá de los vaivenes de la vida.

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