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Meditar: aquí y ahora, atención

By 14 octubre, 2014 3 Comments
La meditación como complemento a la terapia Gestalt

En La Isla, el escritor Aldous Huxley, presenta unos curiosos personajes: unos pájaros que vuelan libremente repitiendo “¡Atención!”, “¡Aquí y ahora!”… Recuerdan a los habitantes de la isla, que lo único importante, ya que es lo único que verdaderamente existe, es el aquí y el ahora.

El pasado, por mucho que lo analicemos y reflexionemos, no se modificará. Aunque siempre podemos aprender de él. El futuro, por mucho que lo planifiquemos y organicemos, no lo crearemos enteramente a nuestra voluntad.   El momento presente, es el único espacio temporal que realmente podemos asir, actuar y vivir. Aquí y ahora. Atención.

Desenmarañar la mente

Pero nuestro instante presente se acostumbra a ser una amalgama de pensamientos del ayer, del hoy y del mañana, difícil de desenmarañar. Aunque sabemos lo bien que sienta cuando lo conseguimos, cuando logramos tomar una cosa cada vez, situarla en el momento presente, es a lo que nos referimos como “desconectar”. Cuando estamos de vacaciones, tranquilos y nos alejamos de nuestro permanente análisis crítico sobre lo que ya ha ocurrido o sobre lo que tiene aún que ocurrir, y nos centramos sólo lo que estamos haciendo en el momento actual y en lo que vamos a hacer en nuestro futuro inmediato, sentimos ésta distancia de las preocupaciones. Lejos de estar “desconectados”, estamos totalmente conectados con la realidad, con el momento presente.

Nuestro día a día es un temporal oceánico de pensamientos y emociones, frente al cual nos sentimos pequeños e indefensos, frente al cual tememos y sufrimos. Pero ¿es ésa realmente nuestra realidad? ¿Está ésa tempestad realmente en nuestra vida? Hay etapas en las que puede que sí. Pero cuando vivimos en permanente estado de angustia, miedo, desmotivación, tristeza… ¿Es la realidad la que provoca este estado, o nuestra vivencia de la realidad? ¿Dónde está realmente la tempestad en las circunstancias externas o en nuestro interior?

La meditación es un medio para calmar la tormenta interior y apaciguar las aguas revueltas. Nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras sensaciones llenan nuestro espacio interno y lo desbordan e, incapaces de gestionar todo lo que producimos a cada segundo en nuestro interior, nos saturamos y sufrimos de una u otra forma.    

¿Cómo meditar?

Meditar es sentarse en quietud y silencio, sin esperar nada, sin dirigirse a ninguna parte, centrados en el cuerpo, en el vaivén de la propia respiración. Mientras la Gestalt propone procesos desde la acción, y desde la inacción como es la meditación, ambas propuestas son armónicas y complementarias.   Cuando el cuerpo esta totalmente inmóvil y la mente dirigida a la respiración, nos damos cuenta de cómo surgen los pensamientos, ésos que llegan a convertirse en una tormenta, surgen ahora como nubes que cubren un cielo. No los rechazamos, son parte de nosotros, pero no los alimentamos, no los seguimos, ni nos dejamos llevar por ellos.

Volvemos de nuevo la mirada a nuestra respiración, el pensamiento pasa, surge uno nuevo o una sensación o emoción. No las negamos, no las apartamos… respiramos y la dejamos marchar.   Debemos acoger a nuestros pensamientos, emociones y sensaciones como lo que son, productos de nuestra mente y nuestro cuerpo. Es cuando los dotamos de estatus de realidad, cuando dejamos que nuestra mente abra la caja de los truenos, desate los vientos, y quedemos al borde del naufragio.    

Meditación y Gestalt

Meditación y Gestalt nos sitúan de modos distintos, pero con resultados concordantes, en el aquí y el ahora, y nos ayudan a darnos cuenta y a responsabilizarnos de aquello de lo que nos hemos hecho más conscientes, llegando a comprender la relación entre lo que ocurre en nuestra mente y el origen de nuestro propio sufrimiento.

La Gestalt y la meditación, proponen dos vías distintas y compatibles para que poco a poco, dejemos de necesitar el grito de un pájaro, que nos recuerde que es al aquí y al ahora, al que hay que prestar atención. Estar en el presente es Ser, es volver a casa, es saborear eso que llamamos vida. Escucha los sonidos que hay ahora fuera de tu mente, a tu alrededor, eso que transcurre es la vida de la que formas parte.

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