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¡Feliz feliz Navidad!

By 11 diciembre, 2015 One Comment

Resulta interesante conocer el origen de la celebración de la Navidad.

Se desconoce desde cuando los seres humanos empezaron a celebrar los intensos cambios que percibían en su entorno, que culminan entre el 20 y el 25 de Diciembre, cuando vivimos el día más corto y la noche más larga.

La celebración es doble, el fin y el principio de un ciclo y todas las culturas que viven estos cambios realizan algún rito o celebración como agradecimiento a los bienes obtenidos y el deseo de que la dura etapa invernal les sea favorable.

El invierno es una época de escasez en la que es necesario tirar de aquello que hemos producido en otros momentos del año, el ciclo de abundancia de las cosecha de otoño llega a su fin y se realizan las siembras que darán fruto en primavera.

Nos adentramos en una época que tradicionalmente ha sido de carencia, de recursos y de luz, y las fiestas de Navidad o las celebraciones del solsticio nos preparan para afrontarla y para cerrar un ciclo con alegría.

En cierto modo, las fiestas del solsticio de invierno son una forma de terapia que las culturas han desarrollado: la vida social se reduce y emocionalmente nos sentimos más decaídos debido a la falta de luz solar durante los meses fríos. Así que las sociedades humanas hemos ido encontrando nuestra manera de afrontarlo haciendo justo lo contrario que nos ofrece el invierno: alimentos abundantes, decoración vegetal, floral de vivos colores e iluminación brillante. La tradición ha perpetuado fiestas de canto y baile y el encuentro con la familia y los amigos.

Así pues la Navidad, dejando respetuosamente a un lado el significado religioso que pueda tener para cada uno de nosotros, es un momento de encuentro con los demás, con nuestras personas más próxima, de dar y recibir afecto y prepararnos, como si de cargar las pilas de nuestra vitalidad se tratara, para tener fuerzas para acabar un ciclo ya agotado e iniciar con fuerza uno nuevo.

Cuidado con el laberinto de compromisos

Pero cuidado, este tiempo de renacimiento, de nuevos planes de futuro, de acercamiento personal, de dejar atrás aquello que ya no nos sirve puede convertirse en un laberinto de compromisos, obligaciones y gastos que acaban teniendo justo el efecto contrario del se le supone a la Navidad y podemos empezar el ciclo del año más difícil agotados y enfadados con nosotros mismos y con los demás por la cantidad de obligaciones que hemos asumido, por los gastos superfluos que hemos realizado o por el montón de cosas que hemos hecho sintiéndonos obligados a ello.

Una oportunidad en positivo

La Navidad nos ofrece la oportunidad de cerrar el ciclo anual de manera positiva, no lo desaprovechemos!

Tomemos la oportunidad para acercarnos más a nosotros mismos, a nuestros deseos y a nuestra verdad, para compartirnos desde nuestro yo más auténtico y empezar un nuevo ciclo más a gusto con nosotros mismos y con los demás.

El primer paso es darnos cuenta de qué automatismos estamos poniendo en juego, a qué estamos diciendo que sí por inercia, cuales de las cosas que queremos distintas y permitirnos ajustarlas a nuestros valores y deseos.

Os deseamos a cada uno de vosotros una Navidad consciente y coherente que os llene de alegría; daros las gracias por vuestra lectura, vuestros comentarios, por ayudarnos a crecer y a dar valor a lo que hacemos. Como siempre estamos a vuestra disposición en nuestro gabinete de psicólogos en Barcelona.

Nuestros mejores deseos para este nuevo ciclo.

 

¡Felices Fiestas!

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