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Ser asertivo: hagámoslo fácil

By 7 junio, 2017 No Comments

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La comunicación asertiva es aquella a través de la que conseguimos transmitir nuestras ideas y objetivos respetando a los demás. Es la actitud equilibrada entre imponer nuestro criterio y acatar el criterio del otro.

Las personas más asertivas muestran respeto por sí mismo y por los demás, diciendo aquello que piensan y actuando según su criterio y, al mismo tiempo, con deferencia por lo que piensa y cómo actúan los demás.

En muchas situaciones nos contenemos de decir aquello que queremos decir y después nos sentimos incómodos por ello, bien porque se trataba de una situación que consideramos injusta, bien porque simplemente no sabemos contraponer nuestro modo de ver las cosas al de los demás de una manera saludable.

Pero no actuar según nuestros valores nos hace sentir mal  y puede provocar fuertes enfados con nosotros mismos y con los demás, al reprocharnos internamente nuestra propia pasividad o malas maneras.

¿Cómo decir lo que pensamos sin que nuestro mensaje sea débil o agresivo con los demás? El primer paso es tomar consciencia, sin reprocharnos nada, de cuándo y cómo actuamos de forma no asertiva. La confianza en nosotros mismo, basada en un buen nivel de autoestima, es necesaria para poder actuar como deseamos y ésta se adquiere de forma vivencial, actuando y percibiendo, a partir de la propia experiencia, de lo que somos capaces.

Haber desarrollado nuestra capacidad asertiva nos sustenta en situaciones en las que tenemos que dar nuestra opinión, expresar emociones o pedir explicaciones, lo que puede ser complicado si hemos aprendido a hacer justo lo contrario y llegamos a confundir el respeto por nuestras necesidades con ser egoístas y egocéntricos.

Pero, al contrario de lo que solemos anticipar, las personas que nos rodean agradecerán saber con claridad qué es lo que pensamos o sentimos, que pidamos algún tipo de ayuda o colaboración, si lo hacemos con tranquilidad y naturalidad. La asertividad no nos garantiza la comprensión o el afecto de los demás, pero sí que les ofrecemos una relación más auténtica y ayuda a sentirnos más a gusto con nosotros mismos al ser coherentes con lo que nos ocurre a nivel interno.

Para desarrollar nuestra asertividad, es necesario tomar consciencia de las ideas que surgen cuando hacemos valer nuestras necesidades. Por ejemplo: que somos egoístas cuando queremos decir que no a la demanda de un amigo. Si nos paramos a pensar con detenimiento, un auténtico amigo preferirá que hagamos lo que sentimos a que nos veamos obligados. Detrás de esas ideas propias podremos ver también nuestras razones para decir no.

También solemos dar por hecho que quien nos conoce, sabe lo que pensamos o sentimos en todo momento, pero no suele ser así. Expresarlo con claridad, sin esperar que los demás sepan qué ocurre en nuestro interior, proporciona comprensión mutua.

Por otro lado, debemos tener claros nuestros objetivos y ser concretos expresando lo que queremos, lo que necesitamos o lo que no, sin dar por supuesto que nos comprenderán. Como ya sabemos, cada uno de nosotros es un mundo.

También tendemos a defender la verdad en lugar de una opinión personal, con lo que ponemos a los demás a la defensiva, especialmente también cuando apelamos mucho al .

No hay necesidad de centrarse en el otro y en sus acciones, ni en pretender tener versión objetiva de la situación: nuestra opinión es suficientemente importante para explicarla y defenderla.

La asertividad se retroalimenta con nuestra confianza y autoestima, cuanto más respetamos nuestra propia manera de sentir y pensar frente a los demás. Y, además, resulta especialmente gratificante, el gran reto es poder llevarlo a cabo respetando a los demás, sin culpabilizar, ni perjudicar. Los psicólogos en nuestra consulta en Barcelona pueden orientarte para lograr aquello que necesitas.

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