Crecimiento personalTerapia Gestalt

Quiero volver a estar bien

By 15 octubre, 2018 No Comments

Ojalá pudiera volver atrás y que ese día jamás hubiera ocurrido. Ojalá el miedo no siguiera aquí, haciéndome daño. Ojalá la cicatriz dejara de mostrarme una y otra vez imágenes de aquel momento en el que todo cambió. 

Has sufrido una experiencia traumática en el pasado que ha traído consigo muchas otras consecuencias. Entre otras cosas, la creencia de que no volverás a ser el mismo. La visión de ti mismo ha quedado limitada y es parcial, filtrada a través de los ojos de quien es incapaz de ver algo completo a través de una celosía de dolor.

La terapia Gestalt se centra en el aquí y en el ahora, pero tú no puedes centrarte ahora en eso porque la frontera que te has autoimpuesto a tu alrededor te protege de esa realidad que temes mirar. Crees que eres incapaz. Que hay ciertos aspectos amenazantes a los que no puedes permitir la entrada porque te harán daño, como aquella vez.

Pero ya estás harto, ¿verdad? Estás cansado de estar dentro de esa burbuja de plomo que te has construido para evitar sufrir. Porque esa burbuja te aísla de demasiadas cosas, no sólo de aquello que más temes, sino también de lo que te producía placer, de lo que te hacía disfrutar, de lo que se suponía que te hacía feliz.

Durante la psicoterapia una persona que ha sufrido un trauma va a revivir emociones muy intensas. Emociones que ha evitado durante mucho tiempo porque son aquellas que le recuerdan a ese instante muchas veces aterrador. Establecer contacto con ese momento, regresar a él, implica volver a revivirlo en cierta medida. Y eso puede no ser difícil, como ocurre algunas veces al enfrentarnos a una fobia, ya que el miedo intenso que nos producía eso es lo mismo que nos ha encerrado en el lugar donde ahora nos encontramos.

Las emociones implican un estado de tensión y de confusión favorecido por una lucha interna que el paciente siente: quiero volver a estar bien, pero no quiero enfrentarme a esta situación. La angustia es inevitable cuando se trata de luchar la batalla entre volver a tener una vida que tenga sentido y merezca ser vivida a cambio de enfrentarse a esos miedos, o no hacerlo y mantenernos seguros e insatisfechos.

El psicoterapeuta, en caso de que el paciente decida tratar el trauma, es quien va a acompañarle. Su presencia será un ancla de calma y sosiego en esa marea de miedos y tensiones que puede aparecer mientras la persona afectada por el trauma se reconstruye a sí mismo.

Un psicoterapeuta puede ayudarte a contactar de nuevo con esas emociones que te bloquearon y que mantienen sobre ti el yugo de la inmovilidad y de la infelicidad. Puede acompañarte mientras construyes una nueva relación con esas nuevas emociones, más espontáneas, más congruentes y más necesarias con la realidad actual.

Durante la psicoterapia el paciente y el terapeuta descubren juntos un pasado en el que deberán identificar qué cosas ocurrieron y en lugar de quedarse allí, en ese tiempo, han seguido con nosotros interrumpiendo el presente, el ahora, de manera constante, impidiendo que la persona pueda avanzar.

¿Es difícil? Puede ser, porque a nadie le gusta experimentar ni enfrentarse a los sentimientos que provoca una situación traumática. Pero las heridas pueden curarse y la confianza se puede recuperar. La vergüenza, el aislamiento y la inestabilidad emocional pueden quedar atrás, al igual que las cicatrices, dejando a su paso un nuevo individuo más sabio que ha sabido salir fortalecido de su pasado.

Recuperarse es posible. Tener una nueva vida también.

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