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Una vuelta diferente a nuestras rutinas

By 10 septiembre, 2020 No Comments

Irritabilidad, desconcentración y hasta una amenaza de depresión, son los clásicos síntomas anímicos que podemos experimentar al regreso de nuestras vacaciones y este año se ha sumado la situación de incertidumbre en la que seguimos inmersos y el duelo por las pérdidas. El malestar post-vacacional se manifiesta con un bagaje de señales que no nos ayudan a que el retorno sea una instancia agradable. Te invitamos a que te acerques a este malestar y lo mires de cerca para poder afrontarlo con eficacia.

Hemos hablado sobre las vacaciones en numerosas ocasiones como:

Malestar post-vacacional

Se conoce como síndrome post-vacacional y, en algunos casos, se habla de depresión post-vacacional. Aunque es importante aclarar que no es una patología, sino un estado de malestar físico y emocional que nos acomete durante las semanas posteriores a nuestro regreso de unas vacaciones en las que realmente logramos desconectar. Veamos los malestares en sus dos grandes grupos:

Malestares físicos:

  • Sueño
  • Falta de apetito
  • Cansancio

Malestares emocionales:

  • Dificultad para concentrarnos
  • Nerviosismo
  • Apatía
  • Irritabilidad
  • Tristeza

La combinación de estos síntomas suele afectar nuestro rendimiento en el trabajo y nuestra vida familiar. Este año las vacaciones han sido diferentes, nos hemos tenido que adaptar a normas necesarias y también a situaciones diferentes. En algunos casos, viviendo el dolor por la pérdida de un ser querido, las primeras vacaciones sin él o ella. En otros casos, no hemos podido encontrarnos con la familia o los amigos como otros veranos. Incluso tal vez te haya tocado afrontar el mes de septiembre con la incertidumbre laboral de la situación derivada del Covid 19.

Son muchos los posibles escenarios con los que nos estamos encontrando, por lo que es necesario integrar todas estas vivencias, aceptar, elaborar, aprender y cuidarnos mucho tanto en la salud física como emocional, para seguir adelante, ser solidarios y salir reforzados de esta situación.

A pesar de este panorama actual, tal vez hayas podido descansar unos días, recuperar tu tranquilidad, disfrutar de la naturaleza o estar en familia. Y ahora toca volver a la rutina, al día a día después de un período de desconexión, por eso vamos a comentar algunos aspectos de la vuelta de las vacaciones.

Tips para aliviar el malestar post-vacacional

  • Sé estratégico para tu regreso: es recomendable regresar entre dos y tres días antes del día que debes reintegrarte al trabajo. Esto te permitirá irte acomodando a la realidad del trabajo y de las obligaciones que deberás afrontar durante los próximos meses. Una recomendación muy importante que, si tienes la posibilidad de hacer, te invitamos a que la apliques es la estrategia de no volver a tu trabajo un día lunes. Si al hecho de volver a cumplir horarios le agregas el peso del primer día de la semana, el malestar será mayor.
  • Cambia tu rutina al volver a tus obligaciones: padecer el malestar post-vacacional es una gran oportunidad para empezar a implementar el cambio de rutina que tanta falta te estaba haciendo antes de salir de vacaciones. Ponte el desafío de sortear las excusas que te autoimpones para no dedicarte a ti mismo en esos espacios libres que el trabajo, la familia y la formación profesional, te dejan para que los emplees en lo que tú quieras. Permítete un día libre de las tareas del hogar y haz algo que te apetezca.
  • Retoma tu dinámica laboral de forma paulatina: si eres tu propio jefe, toma ventaja de esta posibilidad que se presenta a tus pies. En lugar de volcarte de lleno a la rutina laboral, tal como ésta era hasta el día antes de tu partida hacia tu viaje de vacaciones, retoma las actividades y los horarios poco a poco. Con respecto a las tareas, manéjate de forma similar: deja las más pesadas para la segunda semana y ocúpate de lo más fácil durante la crucial semana del regreso.
  • Haz escapadas de fin de semana: las vacaciones grandes tal vez se hayan terminado, pero tendrás las escapadas de fines de semana para disfrutar de ellas al concluir un período de cinco días particularmente ajetreado que amenaza con traerte de vuelta el estrés.
  • Incorpora actividades que te gusten: si tienes algún hobby que hayas estado postergando durante un largo tiempo, ahora es el momento ideal para incorporarlo y empezar a disfrutarlo. Una vida de obligaciones puede transformarse si sabes que al final del día, o al menos dos veces por semana, te espera algo que te ilusiona. Sé muy generoso contigx mismx en este aspecto y no te permitas etiquetarte boicoteándote a ti mismo con creencias al mejor estilo de “no sirvo para pintar” o “ya no tengo edad para aprender danza”.
  • Vive el presente: aprende a disfrutar de cada momento presente, a estar en el aquí y ahora sin más. Vivir realmente lo que estamos viviendo hace que nos sintamos más vivos (valga la redundancia), con todo lo que eso conlleva. Vivamos cada día lo que la vida nos depara, no sólo los días libres, hagamos que nuestro día a día valga la pena, mirando las cosas que hemos aprendido y cómo hemos crecido, atendiendo a nuestro bienestar y al de las personas de nuestro entorno.

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