Crecimiento personalTerapia Gestalt

Sentirnos libres

By 28 febrero, 2017 No Comments

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La libertad no es tanto un estado físico como emocional. Conocemos el testimonio de muchas personas que privadas de su libertad física no han dejado en ningún momento de sentirse libres. ¿A qué llamamos ser libre? ¿Qué es lo que hace que nos sintamos libres?

Hemos hablado en otras ocasiones de las construcciones que hacemos desde la infancia, sobre quiénes somos, lo que acabará conformando lo que conocemos como ego. El ego es la personalidad pública que compartimos con los demás, construida de manera inconsciente para conseguir amor, la sensación de pertenencia y evitar el vacío interior. Mientras que el ego mantiene a flote nuestra afectividad cuando nuestra capacidad de comprensión sobre las relaciones y el mundo en general está limitada durante la infancia por nuestra inmadurez, a medida que vivimos lo vamos percibiendo cada vez más como una carga.

Las limitaciones del ego

Podríamos decir que, el ego, es como una prótesis que necesitamos en un momento determinado de nuestra vida que integramos olvidando que no forma parte realmente de nosotros y que, llega un punto, en que no podemos diferenciarlo de lo que sí lo es, adoptándolo como parte de nuestra personalidad hasta identificarnos por completo con sus rasgos y llegar a afirmar que “somos así”.

Pero a medida que vamos madurando estos elementos compensatorios que en realidad nos son ajenos, empiezan a causarnos molestias ya que, pasado el tiempo en que fue útil para nuestro crecimiento, se convierte en algo constrictivo que oprime nuestra verdadera naturaleza y que impide que la vivamos y mostremos tal y como es.

No es sencillo ni inmediato dejar atrás aquello que nos ha sido tan útil, durante tanto tiempo. Nos genera muchas dudas sobre la aceptación de los demás y nos exige la valentía de mostrarnos tal y como somos, de bajar la guardia y exponernos vulnerables al criterio y opinión de aquellos que nos rodean.

Pero gran parte de nuestro bienestar depende de que podamos prescindir cada vez más de aquello tras lo cual nos hemos protegido y vivamos acorde con quiénes somos, con nuestros valores y necesidades, y silenciando cada vez más los duros juicios que nos aplicamos para aceptar nuestra verdadera esencia personal aunque nos parezca menos atractivo que el constructo que nos habíamos hecho sobre nosotros mismos.

Soltar lastre

Cuando nos mostramos tal y como somos, liberándonos del ceñidor que es el ego, nuestra relación con nuestra propia intimidad y con los demás cambia radicalmente de calidad, ya que la autenticidad impregna todo aquello que hacemos y las relaciones que mantenemos.

El mismo miedo a la pérdida y a no ser amados que nos hizo construir todo el andamiaje del ego aparece cuando intentamos dejarlo atrás, porque es la imagen que tenemos de nosotros mismos y nos invade la sensación de quedar a la deriva y vulnerables, cuando es todo lo contrario. Cuando vamos venciendo ese miedo, nos damos cuenta de lo gratificante que es compartirnos con honestidad y autenticidad y como recibimos lo mismo de nuestro entorno y nuestra visión de todo lo que nos rodea se transforma, sintiéndonos más confiados y más seguros.

Eso es ni más ni menos la libertad: vivir con plenitud quienes somos y mostrarnos así a los demás, superando nuestros miedos y desarrollando nuestras capacidades, sean éstas cuales sean, al máximo. Nuestro psicólogos en Barcelona pueden ayudarte cuando lo necesites, tienes la primer visita gratuita, con la Terapia Gestalt y otras corrientes humanistas en las que somos expertos.

Compartimos con vosotros un vídeo de Nina Simone en el que reflexiona apasionadamente sobre la libertad.

 

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