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Si estás aquí es porque te interesa sentirte bien, gestionar mejor tus asuntos emocionales y vivir feliz. Te encuentras en la búsqueda del bienestar personal, algo que probablemente en algún momento piensas que depende de otras personas. Por tal razón es importante dejar en claro que la persona responsable de tu cuidado y de tu bienestar eres tú mismo. Por lo tanto, te guiaremos en el descubrimiento del autocuidado y en la búsqueda de ese estado de tranquilidad emocional que has estado persiguiendo, tal vez de forma infructuosa por desconocer cómo se activa. Puede que te interesen otros posts como:

¿Qué es el autocuidado?

blankEl autocuidado es uno de los componentes del bienestar y su pilar más importante se basa en que cada uno de nosotros es responsable de su propio bienestar. Delegar la salud emocional en hechos externos a nosotros o, peor aún, en personas, es un error muy típico que nos puede hacer entrar en un círculo vicioso, ya que ninguna persona, a excepción de tú mismo, tiene la responsabilidad o la facultad de otorgarte bienestar, debido a que dicho sentir solo puede nacer desde tu interior y la práctica que lo genera es el autocuidado.
Una vez logramos la plenitud y la tranquilidad emocional en nuestro fuero más interno, estas se transmiten a la familia y se reflejan en nuestro entorno.
Una de las características del autocuidado es el llevar a cabo acciones que fomenten el bienestar emocional, el cual se conforma por la salud física, emocional y mental. Es totalmente posible, y recomendable, entrenar el hábito del autocuidado y convertirlo en una rutina.
Los resultados llegan muy pronto y proponen un cambio sustancial con el estilo de vida que hemos estado llevando. Por ejemplo, desaparecen las conductas autodestructivas, se rompen las relaciones tóxicas y se integran a nuestra vida cotidiana costumbres sanas y hábitos vigorizantes.

¿Dónde empieza el autocuidado?

El punto de partida para poner en práctica el autocuidado consiste en una simple pregunta: ¿Qué es lo que yo necesito?
Esta es una pregunta que no podemos hacernos, ni mucho menos responder, a la ligera. Nuestra respuesta serán las metas a alcanzar para lograr el bienestar personal. Por lo tanto, cuando vayamos a analizar nuestras necesidades más profundas, podemos tener a mano una hoja y un bolígrafo, o un ordenador, para dejar registro de todas las cosas que necesitamos para sentirnos bien.

¿Qué aspectos abarca el autocuidado?

  • Estilo de vida
  • Nutrición
  • Higiene
  • Factores ambientales
  • Factores socioeconómicos

Por lo tanto, y solo para brindarte un ejemplo, ir al gimnasio y leer las etiquetas de lo que vas a llevar a tu mesa es parte del autocuidado.

Importancia de llevar a cabo prácticas enfocadas al autocuidado

El resultado de cuidar de nosotros mismos no se limita a hacernos sentir felices, sino que también abarca puntos que solemos perseguir de forma incansable en nuestro día a día, tales como:

  • Aumento de la productividad.
  • Mejora de la autoestima.
  • Reducción del estrés.
  • Mejora en el autoconocimiento.
  • Evitar sentirnos extenuados.

En otras palabras, cuando nos cuidamos a nosotros mismos con dedicación, esmero y constancia, logramos poner fin a la eterna paradoja de sacrificar el hecho de dedicar tiempo a nosotros mismos para trabajar más, siendo que esta decisión nos lleva a disminuir la productividad.

El auto cuidado no es universal

Un punto muy importante a aclarar con respecto al autocuidado es que no se trata de un conjunto de prácticas universales. Es decir, lo que me sirve a mí, no necesariamente le sirve a otra persona, y viceversa. Debido a que las medidas que pondremos en práctica parten de la respuesta a lo que yo, en calidad de ser humano individual y único, necesito, no es posible armar mi rutina de autocuidado copiándola de otra persona. Cada uno de nosotros debe elaborar su propia estrategia para cuidar de sí mismo.

¿Cuáles son los diferentes tipos de autocuidado?

  1. Autocuidado emocional: A los efectos de llevar un autocuidado emocional efectivo, es necesario apelar a la inteligencia o la gestión emocional, lo que se traduce en comprender que las emociones no son ni buenas ni malas, sino que son sentimientos que tenemos el derecho de experimentar. Aprender a no sentirnos culpables por lo que sentimos es una señal de que hemos recorrido la mitad del camino en el autocuidado emocional, la otra mitad es gestionar a esas emociones para que no nos dominen.
  2. Autocuidado físico: Son todas las medidas de alimentación, de descanso y de ejercicio físico que podamos poner en práctica para mejorar nuestra salud física. Desde la eliminación de hábitos como el tabaquismo y el consumo de comida chatarra, hasta enrolarnos en una rutina diaria de ejercicios intensos, todo lo que implementemos al respecto es válido.
  3. Autocuidado intelectual: Al igual que nuestro cuerpo, nuestra mente necesita ser estimulada con desafíos, los cuales pueden ser algo tan simple y placentero como leer un libro de nuestro agrado o algo que nos represente un desafío a vencer, tal como aprender algo nuevo y totalmente diferente de lo que estamos acostumbrados a hacer.

Antes de despedirnos, te recordamos que el autocuidado es una práctica intransferible. Es decir, no puedes hacerla por otra persona y nadie puede hacerla por ti. Solo de ti depende mejorar tu vida de forma integral y ahora es un buen momento para hacerlo!

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